Hay que bañar a los perros con cuidado, la temperatura del agua no debe ser ni muy alta ni muy baja, preferiblemente mantenida a unos 37 grados. Utilice un gel de baño especial para perros, no un gel de baño para humanos, para evitar que se irrite la piel del perro. Seca a tu perro después del baño para evitar la humedad y las enfermedades de la piel. Los cachorros menores de 4 meses y los perros enfermos o lesionados no deben ser bañados. Dado que el baño consume mucha energía física, un cuidado inadecuado después del baño puede provocar fácilmente un resfriado, lo que puede disminuir la resistencia del cuerpo e inducir o agravar la enfermedad. Para evitar que el agua o el champú entren en los oídos o en los ojos durante el proceso de baño, se pueden introducir en los oídos del perro dos bolas de algodón ligeramente más grandes que los orificios de las orejas antes del baño, y retirarlas a tiempo después del mismo.
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