A los perros les encanta dormir en invierno, lo que reduce el consumo de energía de su cuerpo y ayuda a conservar su fuerza durante el invierno. Además, con la reducción de las horas de luz en invierno, la producción de melatonina aumenta y los perros empiezan a tener sueño. En la somnolencia del perro en invierno también influye la serotonina, que disminuye cuando se reduce la luz, lo que hace que los perros se sientan cansados y, por tanto, somnolientos. Aunque los perros pueden ser perezosos en invierno, necesitan una cierta cantidad de ejercicio. Al sacar a su perro al sol y recibir su alimento, no se aletargarán. Revise las patas de su perro después de un paseo para evitar las congelaciones. Al llegar a casa, es mejor secar al perro si está mojado para que no se resfríe.
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