Los perros con fiebre pueden sufrir una disfunción gastrointestinal y una reducción del apetito. Puedes cocer al vapor un poco de flan de huevo para complementar la proteína y añadir un poco de verduras de fácil digestión para ayudar a regular el tracto gastrointestinal, pero no les des demasiado o será contraproducente y les provocará vómitos si el intestino no puede digerirlo. También puedes dar a tu perro una dieta líquida, como gachas de mijo o de verduras, que se absorben fácilmente y no suponen un esfuerzo excesivo para el intestino del perro. También contiene mucha agua, por lo que su perro no se deshidratará. Alimentando a tu perro con comidas más pequeñas y frecuentes, puedes mejorar su rendimiento físico sin inducirle molestias gastrointestinales, vómitos y diarreas.
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