Los bultos rojos en los perros en verano pueden estar causados por parásitos, como los de los ácaros; por infecciones fúngicas, que también pueden provocar la caída del pelo; y por alergias, como ciertas alergias al polvo y a los alimentos. Lo mejor es que el propietario lleve al perro al hospital para que le hagan una revisión y confirmen cuál es la causa del problema. Los propietarios deben limpiar y desinfectar su entorno con más frecuencia durante el verano, ya que ningún tratamiento servirá de nada si no se modifica el entorno vital del perro. Una vez confirmada la enfermedad que provoca el perro, hay que tratarla con medicamentos a tiempo, como baños medicados y desparasitación.
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