Esta condición puede ser causada por un shock, epilepsia, moquillo y otros factores. Un choque repentino para el perro, como el sonido de los petardos, hace que el perro se retuerza y babee repentinamente, en cuyo caso el propietario debe trasladarlo a un lugar tranquilo y fresco y calmarlo. Los perros con epilepsia también pueden sufrir estos síntomas y es aconsejable disponer de medicación especial antiepiléptica. Los perros que padecen moquillo pueden desarrollar convulsiones y escalofríos y babeo en una fase posterior, por lo que es aconsejable consultar inmediatamente a un médico para tratarlos con medicamentos.
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