Las cebollas redondas son un nombre alternativo para las cebollas y pueden causar una reacción tóxica hemolítica en los perros. Si sólo se ha ingerido una pequeña cantidad y el perro no muestra síntomas como diarrea, vómitos o sangre en la orina, el propietario puede observar al perro durante unas horas y darle un poco de agua para regular el tracto intestinal, además de tomar vitaminas C y E para ayudar con los antioxidantes. Si el perro ha comido una gran cantidad de cebollas redondas y presenta síntomas agudos como convulsiones, sangre en la orina y espuma en la boca, hay que llevarlo inmediatamente al veterinario para que le haga un lavado gástrico. Los hospitales suelen tratar al perro con antioxidantes o utilizar algunos antídotos pertinentes y realizar un lavado gástrico exhaustivo, que generalmente puede curarse con un tratamiento oportuno. Sin embargo, el propietario no debe retrasar el estado del perro. Una vez que el perro muestra síntomas como sangre en las heces, sangre en la orina, convulsiones y jadeo, es necesario llevarlo al hospital inmediatamente y la autoayuda es básicamente imposible. Por lo tanto, es mejor que los propietarios eviten en lo posible la comida humana cuando alimenten a sus perros.
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