Los cachorros que han comido huesos que les han cortado el intestino mostrarán síntomas durante media hora o una hora. Después de que un perro haya comido un hueso y se haya cortado el intestino, mostrará síntomas como sangre en las heces, vómitos, alteraciones mentales y, en casos graves, vómitos de sangre. Si los síntomas son leves, pueden curarse por sí solos, pero si hay sangre persistente en las heces, será necesario acudir al hospital inmediatamente. No alimente a su perro con huesos al azar, especialmente huesos de pescado, de pollo, etc. Se recomienda dar huesos grandes de cerdo, vaca y oveja. Los huesos grandes pueden triturar los dientes, reponer el calcio y evitar que se rasque la tripa. Cuando alimentes a tu perro con pollo, es mejor que limpies los huesos con antelación. Los huesos pequeños no sólo arañarán los intestinos de tu perro, sino que también se atascarán fácilmente en su garganta.
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