Si el perro sólo ha comido una pequeña cantidad de una o dos uvas, el propietario no debe preocuparse demasiado y limitarse a vigilarlo de cerca. Si el perro tiene vómitos y diarrea, que son relativamente leves, dale un poco de probiótico. Si parece más grave, acuda inmediatamente al hospital para que le hagan un lavado de estómago. Un exceso de uva puede provocar una insuficiencia renal en los riñones del perro, por lo que el propietario debe variar la cantidad consumida por el perro y vigilarlo de cerca para detectar signos de intoxicación. Los síntomas de intoxicación incluyen salivación, vómitos, diarrea y otras anomalías, por lo que hay que buscar atención médica y primeros auxilios para evitar retrasos.
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