Se considera que los perros que parecen regurgitar pero no vomitan suelen tener una indigestión, que puede deberse a que el perro siempre come demasiado. Se recomienda que los propietarios reduzcan la cantidad de comida que le dan en cada toma o que alimenten al perro científicamente según su peso. Los vómitos también pueden producirse cuando se ingiere un cuerpo extraño y se bloquea. En los casos graves de infección parasitaria, el perro también puede vomitar, pero no vomitar. Se recomienda desparasitar al perro con prontitud, una vez al mes, y llevarlo al hospital para que le hagan un examen más exhaustivo y comprobar si hay alguna enfermedad secundaria. Los perros con moquillo, microcefalia, resfriados y tos de las perreras también empezarán a vomitar y toser, seguidos de depresión, fiebre y otros síntomas. Si tu perro está resfriado, se le puede dar Panadol, y si tiene tos de las perreras, se le puede dar amoxicilina y antitusígenos.
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