Durante el celo, las partes íntimas de la perra estarán notablemente hinchadas y tendrán un color brillante con líquido sanguinolento. La perra suele lamer este líquido ella misma, pero es mejor mantener sus partes íntimas limpias e higiénicas limpiándolas con agua tibia todos los días para evitar infecciones. Las perras en celo pueden volverse inquietas y les gusta gruñir, así como correr por la habitación, sin apenas detenerse. A veces también ignora las órdenes de su dueño. Es importante que el propietario acaricie a la perra adecuadamente para calmarla.
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