A los perros les gusta frotarse la caca en el cuello, posiblemente para que el hedor enmascare su propio olor corporal y lograr un camuflaje para evitar a los enemigos y capturar con éxito a las presas. Esta condición indica una falta de seguridad y requiere que el dueño elogie al perro con frecuencia y no lo regañe mucho para que adquiera una sensación de seguridad. Para todos los perros, cuanto más desagradable sea el olor, más atractivo les resultará. Los propietarios deben vigilar a su perro y llevar consigo algunos de sus aperitivos habituales cuando lo paseen, de modo que cuando se disponga a precipitarse hacia algo maloliente, se le atraiga con un aperitivo preparado de antemano, lo que corregirá poco a poco su comportamiento desviado.
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