Los perros no pueden tomar bebidas. Por ejemplo, el café, el té con leche y las bebidas carbonatadas contienen parcialmente cafeína, una sustancia que no puede ser digerida ni absorbida por el tracto gastrointestinal del perro. El organismo del perro tampoco es capaz de metabolizar y excretar esta sustancia, lo que puede acabar provocando una intoxicación y, en casos graves, la muerte. Además de las bebidas gaseosas, el café, el chocolate, las cebollas, las chalotas, el ajo, las uvas, las pasas sultanas, los aguacates y otros alimentos pueden provocar una intoxicación canina, y los propietarios deben tener cuidado de no dárselos nunca a sus perros.
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