Los labradores suelen ser dóciles y tranquilos de adultos, pero sólo los cachorros son los más traviesos, sobre todo cuando muerden los muebles durante el cambio de dientes. Si tienen entre 1 y 3 meses, también pueden orinar y defecar al aire libre porque aún no han formado sus hábitos. Masticar y mordisquear es normal, ya que el cachorro aprende el mundo a través de sus dientes. Sin embargo, si a los 4-6 meses de edad sigue portándose mal y no escucha a su dueño, habrá que adiestrarlo, pero es mejor no regañarlo, ya que los miedos formados durante este periodo persistirán hasta la edad adulta. Por ejemplo, si Lara muerde los zapatos, mordisquea el sofá, araña las paredes, revuelve el cubo de la basura o destroza las plantas en maceta, es importante detenerle a la primera oportunidad y hacer que deje de tener un comportamiento destructivo a tiempo. Para cambiar los hábitos traviesos del labrador, los propietarios también deben elaborar un plan de vida científico para él y guiarlo para que viva de acuerdo con las normas cada día, de modo que pueda cambiar lentamente esos malos hábitos.
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