Un Husky sano debe tener ojos brillantes y claros, pestañas cuidadas y un anillo ocular ligeramente húmedo. Si los ojos de un Husky están rojos (congestionados y enrojecidos) o beige (amarillamiento de la conjuntiva) no es normal. Un cachorro de Husky sano también debería tender a tener el mejor desarrollo físico, por lo que generalmente un perro bien desarrollado también estará muy en forma. Así, podemos prestar atención a la flexibilidad del cachorro de Husky, a la pulcritud y suavidad del pelaje, a la plenitud y proporción de los músculos, a la simetría y robustez de las extremidades y a la ausencia de cojeras. La nariz del Husky es una parte muy importante del proceso de selección del mismo. La nariz de un cachorro Husky sano debe estar húmeda y fresca alrededor de la punta y las fosas nasales. Si la nariz está seca, indica sobre todo una inflamación de las vías respiratorias superiores (causada sobre todo por enfermedades infecciosas y febriles). Si las fosas nasales están limpias de plasma, moco o secreción nasal de pus, entonces es un signo de alguna enfermedad infecciosa (gripe, moquillo, etc.).
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