Los perros pueden comer comida para gatos, pero sólo de forma ocasional, ya que un exceso puede tener efectos adversos. La comida para gatos tiene un alto contenido en proteínas y grasas, que son difíciles de digerir y absorber por el estómago del perro, por lo que un exceso de comida para gatos no sólo provocará molestias gastrointestinales y enfermedades, sino que también dejará al perro con un desequilibrio nutricional y una mala salud. Los perros que comen demasiada comida para gatos pueden llegar a tener sobrepeso, ya que la comida para gatos es rica en proteínas y grasas, y los perros aumentarán de peso rápidamente después de comerla, lo que provocará una obesidad excesiva y afectará al crecimiento y desarrollo de los huesos, además de provocar una disminución de la inmunidad.
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