Si la perra está de parto, puede ser que la perra no haya terminado de parir. Cuando la perra tiene un parto difícil, se mostrará inquieta, anidando y dando continuos codazos, se recomienda que el dueño lleve a la perra al veterinario para que le haga una ecografía a tiempo, y si se debe a un parto difícil, habrá que inyectar oxitocina o extraer el feto mediante una cesárea. La perra puede sentir dolor tras el parto y puede mostrarse inquieta y acariciar con el hocico a la camada, lo que suele desaparecer al cabo de unas horas. Es una situación normal y los propietarios no deben preocuparse.
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