Los cachorros deben estar en una jaula durante una o dos semanas cuando llegan a casa, para evitar infecciones víricas procedentes del mundo exterior o de otros animales domésticos, y el espacio pequeño y tranquilo les ayudará a calmarse, les dará tiempo para adaptarse y les animará a desarrollar el hábito de defecar a intervalos regulares. Durante este tiempo, lo mejor es dejar a tu cachorro solo, con abundante comida y agua, una caseta cómoda y sin otras mascotas cerca. Cuando haya pasado una semana, lleva a tu cachorro al hospital para que le hagan una serie de pruebas y vacunas. Aunque es mejor meter al cachorro en una jaula, es importante tener en cuenta que la jaula no debe ser demasiado pequeña, normalmente alrededor de 1,5 metros, para que no sea demasiado grande y el perro no se sienta inseguro, ni tampoco demasiado pequeña y restrinja el rango de movimiento del perro.
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