Si un negrito conoce bien tu casa, te reconocerá como su dueño y volverá a tu casa sin importar lo lejos que vaya o lo tarde que juegue. Si le das una determinada orden y lo hace por sí mismo, entonces enhorabuena, ha decidido que eres su amo y que eres el lomo negro de por vida. Un Blackback mirará a su dueño con lealtad en los ojos. Los ojos son una ventana a la vida de una persona, y lo mismo ocurre con el pequeño lomo negro. Los negros miran a sus dueños con lealtad y cierta reverencia. Los negros no miran fijamente a sus dueños durante mucho tiempo, y en el mundo canino, una mirada larga es una provocación. Si eres el dueño y no dejas de mirarlo, sus ojos se esquivan. El Blackback compartirá un juguete contigo. Cada perro tiene un juguete que le encanta, y cuando tu Blackback está dispuesto a compartir su juguete contigo y a jugar contigo, es una señal de que te ha aceptado como su dueño. El dorsinegro saludará a su dueño si le reconoce como tal, y tendrá un profundo sentimiento de dependencia hacia usted. Cuando salgas al trabajo o a la escuela todos los días, el jinete negro se parará en la puerta y te mirará de lejos, y cuando vuelvas a casa, el jinete negro te esperará en silencio en el lugar por el que debas pasar o en la puerta de tu casa. A los blackbacks les gustará que les mimen y no les ladrarán. Los blackbacks ladran a los extraños, esto es una especie de autoprotección, ya que te han identificado como su amo, no sentirán que eres tú quien les hace daño, y se sentirán mimados contigo, cuando otros blackbacks estén cerca de ti, o cuando les ignores, se sentirán celosos. Si le caes bien a un negro, no dejará de mover la cola cuando te vea y abrirá la boca para regalarte una sonrisa. Cuando te sientas al lado de un negro, seguirá dando vueltas a tu alrededor y sacará la lengua para lamerte, lo que significa que le gustas mucho. Si te muestra su vientre ligeramente abultado, es una señal de que confía en ti y empieza a reconocerte como su dueño.
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